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El pájaro carpintero, tesoro forestal

Los pájaros carpinteros son aves un tanto especiales. Para entenderlos mejor y hacernos una idea de su importancia en los ecosistemas hablaremos un poco de su historia natural y de sus características ecológicas. La familia a la que pertenecen (Picidae) forma parte de uno de los grupos de aves más antiguos que existen, los Piciformes, y se encuentra emparentada con los tucanes, indicadores y pájaros barbudos. Se estima que los Piciformes se originaron hace unos 60 millones de años en Eurasia para luego extenderse hacia Norteamérica y Sudamérica, si bien los escasos y fragmentados registros fósiles de los pájaros carpinteros reflejan que la familia Picidae aparece tarde en el árbol evolutivo, aproximadamente hace unos 5 millones de años en el Plioceno Inferior. Podemos encontrar pícidos desde la alta montaña hasta el nivel del mar, en todos los continentes excepto en la Antártida y Australia-Oceanía, por lo que son considerados pájaros cosmopolitas.

Algunas de las características que hacen especiales a estos pájaros son las relacionadas con sus adaptaciones morfológicas, que están determinadas por la forma en la que explotan los recursos de los ecosistemas que habitan. La mayoría de las especies de carpinteros son aves estrictamente forestales, lo que supone que para sobrevivir necesitan de ambientes que dispongan de un número mínimo de árboles.

Esto es así porque, por un lado nidifican en huecos de árboles y, por otro, están especializadas en utilizar como recurso alimenticio principal a los insectos xilófagos, que son aquellos que dependen de la madera para alimentarse o completar sus ciclos biológicos.

Presentan cráneos neumatizados que les permiten absorber la fuerza de los golpes cuando horadan la madera (el famoso repiqueteo o tamborileo sobre las ramas y troncos), una lengua que se recoge dando la vuelta al cráneo y que es capaz de ensartar a los artrópodos cuando se extiende, dedos enfrentados en sus patas (zigodactilos) que les facilitan el agarre en superficies verticales, y unas plumas de la cola, o rectrices, rígidas que les ayudan a desplazarse y estabilizarse en los troncos.

Por tanto, estamos ante unos pájaros muy dependientes de bosques maduros. Y es precisamente esta cualidad la que en los últimos años ha llamado la atención de los técnicos conservacionistas, especialmente en el hemisferio norte donde juegan un rol fundamental en las comunidades de aves y otros organismos forestales. Por ejemplo, la capacidad de horadar troncos y ramas crea una red de cavidades secundarias en el bosque que es fundamental para muchas otras especies que las ocupan una vez abandonadas. Igualmente, se ha comprobado que son capaces de controlar algunas plagas forestales al alimentarse de los insectos xilófagos que las provocan. También se les ha asociado con los hongos dependientes de la madera o lignícolas, pues su preferencia por madera muerta o en putrefacción necesita ser facilitada por este tipo de organismos. Y parece que esta interacción es en los dos sentidos, ya que los hongos poliporales (como el hongo yesquero) podrían depender de los pájaros carpinteros como vectores de dispersión de esporas. Estos aspectos los confirman como un grupo de aves muy especializado y dependiente un tipo de bosque concreto, constituido generalmente por frondosas y con altos grados de madurez y conservación. Así, estas características en la selección del hábitat los convierten en buenos indicadores de la calidad de los bosques pues su presencia es indicativa de la buena salud de la masa forestal. Es por ello que en la actualidad se está trabajando en comprender las relaciones ecológicas de estas especies para establecer patrones de calidad y conservación tanto en bosques naturales como es explotaciones forestales.

En Rancho San Martín hemos encontrado huecos en algunos árboles que fueron hechos por los pájaros carpinteros, lo cuál está ayudado a disminuir algunos tipos de plagas como el gusano barrenador, que pude afectar el sano crecimiento de nuestros árboles. Esta plaga coloca sus huevos debajo o sobre la corteza, para que la larva luego, termine con los tejidos del árbol. Generalmente ataca a los pinos, sauces, abetos y pino blanco.

Podríamos concluir que quien tiene un pájaro carpintero tiene un tesoro forestal.

Fuente:IdeasMedioambientales

2018-11-13T15:24:42+00:00